Afirmación CA114.10:
Jean-Henri Fabre (1823-1915) fue un creacionista y un opositor firme a la evolución.Origen:
Morris, Henry M. 1982. Científicos creyentes de la Biblia del pasado. Impact
103 (ene.),
http://www.icr.org/index.php?module=articles&action=view&ID=185
Respuesta:
- Jean-Henri Fabre rechazó de hecho la evolución (o transformismo).
Sin embargo, sus puntos de vista no eran los de un creacionista bíblico.
Reconoció que la vida cambió a través de los diversos periodos de la
historia de la Tierra. Para la historia de la Tierra, tomó como libro
no la Biblia sino la Tierra misma:
Rompamos una losa y subdividámosla en láminas con el punto de un cuchillo, una tarea tan fácil como separar las capas superpuestas de un trozo de cartón o de cartón de molino. Al hacerlo, estamos examinando un volumen tomado de la biblioteca de las montañas, estamos dando la vuelta a las páginas de un libro magníficamente ilustrado. Es un manuscrito de la naturaleza, muy superior al papiro egipcio. En casi cada página hay diagramas; mejor aún: realidades convertidas en imágenes. (Fabre 1914, 178)
Las "páginas" cuentan de diferentes formas de vida en diferentes tiempos.La vida, al principio, modeló rarezas que serían disonancias gritantes en la armonía presente de las cosas. Cuando inventó al saurio, se regocijó al principio con monstruos de quince y veinte yardas de largo. Puso cuernos en sus narices y ojos, pavimentó sus espaldas con escamas fantásticas, cavó sus cuellos en bolsas espinosas, en las que sus cabezas se retiraban como en un capuz. Incluso intentó, aunque con poco éxito, darles alas. Tras estos horrores, el ardor reproductor se calmó y produjo el encantador lagarto verde de nuestros setos.
Cuando inventó al ave, llenó su pico con los dientes puntiagudos del reptil y añadió una larga cola plumosa a su nalga. Estas criaturas indeterminadas y repugnantes eran el lejano preludio al petirrojo y a la paloma.
Todas estas primitivas se distinguen por un cráneo muy pequeño, un cerebro de tonto. La bestia de la antigüedad es, ante todo, una máquina atroz para morder, con un estómago para digerir. La inteligencia aún no cuenta. Eso vendrá más tarde. (Fabre 1914, 182) - Fabre destacó por su observación (Darwin lo llamó "el observador inimitable"), pero no fue un científico. No tuvo formación científica formal, y se apartó de la comunidad científica, actuando en su lugar como naturalista. Su dura vida le dejó ni tiempo ni inclinación para teorizar (Favret 1999).
Enlaces:
www.efabre.net. 2000-2003. Jean-Henri Fabre, su vida, su obra. http://www.e-fabre.com/. Versión inglesa en http://www.efabre.net/Referencias:
- Fabre, J. Henri. 1914. La vida y el amor del insecto, trad. por Alexander Teixeira de Mattos. (cap. 13: "Los viejos gorgojos"). Londres: Adam and Charles Black.
- Favret, Colin. 1999. Jean-Henri Fabre: Sus experiencias vitales y predisposición contra el darwinismo. American Entomologist 45(1): 38-48.
Lecturas adicionales:
Fabre fue nominado dos veces para un Premio Nobel de literatura; sus escritos siguen siendo un placer completo.creado 2004-12-31