La evolución gradual del conocimiento del bien y del mal

Publicación del mes: abril de 2011

por
Richard Norman

Asunto:    | Q: What is the single most advantageous human trait?
Fecha:       | 17 abr 2011
Message-ID: | 7limq6tvlvgee1mu4u7s5n2ug03911fao9@4ax.com

Esta POTM la precede un intercambio entre dos habituales de Talk Origins:

Ron Okimoto
>>>>> The brain that we have is likely the single greatest advantage that
>>>>> the human species has.

Walter Bushell
>>>> But relatively inutile without hands and vocal apparatus, which I think
>>>> were part of the feedback mechanism that lead to the big brain.

Ron Okimoto
>>> Like I said other species have grasping hands.

Walter Bushell
>>> Opposable thumbs? Of course other hominoids have those, but they were in
>> our evolutionary line. But I think that human have the best hands in the
>> crown group.

Ron Okimoto
> Grasping hands that could evolve opposable thumbs if you develop the
> brain to use them.

Richard Norman begins his POTM:
Creo que hay un defecto fundamental en todo este hilo: la asunción de que existe una característica humana singularmente más ventajosa en primer lugar. En mi opinión, hay un gran complejo de rasgos coevolucionados que deben combinarse con efectos sinérgicos para producir el resultado. Se empieza con unos pocos factores aparentemente inocuos que se comparten con otros animales, pero cada nuevo paso abre nuevas vías que pueden usarse en beneficio y el paquete resultante de retroalimentación positiva entre muchos factores produce un paquete explosivo (al menos en el lento marco temporal de la evolución) que somos nosotros.

Mi impresión es que la mayoría de la gente piensa que empezó con el bipedalismo que liberó las manos. Los pulgares oponibles y la manipulación de objetos permitieron el desarrollo de herramientas. Por supuesto, todo esto requiere más capacidad cerebral tanto para manipular los objetos como para contemplar las cosas como objetos que pueden manipularse y luego incluso alterarse. El aumento de la capacidad cerebral implica tamaño cerebral y necesidades metabólicas especiales para alimentar tanto la energía como los requerimientos químicos específicos del cerebro. La organización social en la alimentación y el uso de herramientas e incluso fuego en la adquisición y preparación de alimentos pasaron a formar parte del paquete, al igual que la comunicación para mantener grupos sociales y coordinar el comportamiento, pero esto también exigió cerebros aún mayores. Sin duda, la falta de pelo más glándulas sudoríparas y la capacidad para correr largas distancias jugaron un papel en el paquete —no se pueden omitir piezas si todas combinan en un todo integrado. No mencionaré la “aparición” de nuevas capacidades de la organización compleja dentro del paquete, para evitar así introducir argumentos secundarios irrelevantes. ¡Así que olvida lo que acabo de decir! Entonces todas estas pequeñas piezas, posiblemente compartidas individualmente con otros linajes, permitieron una trayectoria de desarrollo evolutivo que rápidamente se volvió única. Cada pieza se nutría de las otras; cada una era necesaria para producir el paquete. Sin embargo podía desarrollarse por partes: ¡aquí no hay complejidad irreducible!

El resultado final —mi sugerencia para la “característica humana singularmente más ventajosa”— se describe mejor con la Biblia. ¡En serio! Los creadores de los mitos de creación originales eran personas excepcionales por su inteligencia y su observación aguda de la naturaleza humana. La única característica de la historia que construyeron que separaba a los humanos animalísticos (pre Caída) de los verdaderos humanos casi divinos (post Caída) era comer del Árbol del Conocimiento. Pero no simplemente del conocimiento; específicamente el conocimiento del Bien y del Mal. De este modo, los humanos se convirtieron en como dioses, y habrían alcanzado ese nivel de no ser por la mortalidad y por eso debían ser expulsados del Jardín. Así dice la leyenda, y es una buena leyenda.

Entonces, ¿qué se requiere para alcanzar el conocimiento del Bien y del Mal? Primero necesita un lenguaje capaz de expresar ideas abstractas. Requiere conciencia de uno mismo y de los demás y una comprensión de que todos nosotros, como actores en el mundo físico, tenemos motivos internos, como también los tienen los demás. Involucra entender que las acciones tienen consecuencias y que algunas consecuencias pueden ser favorables para el grupo mientras que otras son perjudiciales para la actividad grupal. Involucra saber que el comportamiento deseable debe fomentarse y el dañino ser prohibido mediante una organización social que sea capaz de hacer cumplir estas reglas de vida civilizada. En otras palabras, es el desarrollo de un cerebro capaz de gestionar este paquete de ideas extremadamente complejo e implicado que nos distingue. Tiendo a pensar que todo esto es el resultado natural del desarrollo del lenguaje (y de la organización social) que es capaz de almacenar cultura y transmitirla de generación en generación y entre grupos. Cuando eso ocurre, la evolución puede aprovechar rápidamente el comportamiento que proviene de los genes (instinto), de modo que la cultura pueda dominar porque es mucho más moldeable por las necesidades del entorno. Y todo eso es una propiedad “emergente” de la forma particular en que creció el cerebro.

Ahora dejaré que aquellos de ustedes familiarizados con los hechos físicos reales en antropología los desmenucen a partir de mi escenario imaginado y puramente hipotético.